El 30 de Julio de 2010, me decido a comprar una bicicleta. Llevaba varios días pensando con que tipo de bicicleta hacerme, ¿una de carretera, una de montaña?. Quizás la de carretera me acercara más al deporte en si del ciclismo, y a una de las maneras de dar pedal más conocidas por el público. Pero quizás, el intentar alejarme de esa configuración idealizada por todos de un deportista subido a una bici vista por televisión, ese proliferar de ciclistas que tras un Giro a Italia, un Tour de Francia o la Vuelta Ciclista a España, hace poblar las carreteras de personas que tras gastarse un dinero, se deciden a pedalear pero sin una idea clara, más bien un impulso en la búsqueda de encontrar la forma física de ese deportista que cabalga sobre una flaca y que yo llamo el "idealismo de Contador", y que en otras épocas pudo ser Perico Delgado, Miguel Indurain o el mismísimo Luis Ocaña. Pero yo no buscaba, o no busco eso, no lo busco porque sería un engaño personal, pronto entraría en el limbo del trastero abandonada tras la euforia de ese "idealismo Contador", y mi interés va más allá, va a lograr el equilibrio personal tras la meta lograda y marcado otro objetivo, va en busca de esa naturaleza que me aporte equilibrio en mis visitas a sus entrañas, va en la búsqueda de ese amigo con quien compartir "sufrimiento" y logro de meta alcanzada, las risas, las charlas sobre la bicicleta, en definitiva lo que yo deseo BIENESTAR. Por todo ello, por mi diálogo con mi amigo Teo, y tras tener claro que la carretera no me iba a dar ese disfrute, empiezo a visitar las tiendas de deportes en busca de una bicicleta de montaña, o de una burra con la que disfrutar la naturaleza. Fueron varias las tiendas a las que acudí, incluso el mismísimo Corte Inglés pasando por Deportes Roxín (Avilés), que si bien me ofrecían garantía de ser tiendas especializadas, y en el caso de esta última el conocimiento de que el vendedor me acompañaría en cualquier problema que surgiera en el tiempo y su experto asesoramiento, no fueron suficiente para que por mi mente pasara la imagen de un señor mayor muy amable y entregado a su modesto taller. Como era de imaginar cuando llegue a ese taller, esa persona amable a la que había comprado mi bicicleta de adolescente no estaba, pero si Juan (su hijo), que por aquel entonces ya recuerdo atravesado por el taller de su padre, y casualidades de la vida, hoy es su hijo, el nieto de aquel amable señor, quien está atravesado y trabajando con Juan, su padre. Esa tienda o casa de las bicicletas, es GARAJE POLA (Avilés). Allí Juan, supo leer enseguida cual eran mis necesidades, ni las del gran especialista que necesita una buena burra porque ya es la cuarta que compra, ni la de un niño que por impulso desea una bicicleta, el sabía que debía venderme algo que sin ser una tremenda máquina, si me permitiera rodar sin problemas muchos kilómetros y que me hiciera olvidar a aquella vetusta bicicleta del trastero, que incluso al recordársela supo decirme hasta el color que tenía o tiene. Y de allí, salí con el compromiso de que procediera a ajustarla que pasaría a la mañana siguiente a buscarla.
Aquí os la presento: http://www.orbea.com/es/bicis/modelos/master_sport/ficha_tecnica/
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